Nuestra historia comenzó con Tanguy Uzel, un ingeniero francés y apasionado de motos, que imaginó una conducción más limpia y segura. Al recorrer a diario las calles contaminadas de París, vio de primera mano la urgente necesidad de un casco que protegiera a los motociclistas no solo de los impactos físicos, sino también de la contaminación y los peligros del aire.


